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La Carta de un Hincha Rojo. Primera parte

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Hoy les compartimos la carta enviada de un aficionado anónimo que fue publicada en la primera edición de la revista Rojomanía. Como la nota enviada por “Dramaturgo Rojo” (su alias o seudónimo) es muy extensa aquí les dejamos la primera parte.  Que lo disfruten y no se pierdan el espectacular cierre de esta historia la próxima semana.LA CARTA DE UN HINCHA ROJO. Domingo por la mañana suena la alarma del reloj despertador repetida veces, pero como el corazón o esa ansiedad automática de ir al Estadio Manuel Felipe Carrera, ese lugar mágico que considero mi segundo hogar, ese donde por 90 minutos y un poco más me reúno con mi familia roja de los días domingo. Una vez más ese reloj despertador no logra su cometido, le anote el primer gol pues Yo ya estaba despierto.

Aunque el desvelo fuera extremo, la resaca laboral o de fiesta nocturna sea de las peores, el corazón late a un sentimiento como es el de ir a ver y apoyar como una religión al sagrado y glorioso Municipal. Y es que esto alborota todas las emociones que el rojo pueda tener en el cuerpo, desde un día antes la camisola del Mimado de la Afición ya está lista en mi habitación, ya con ella bien puesta voy al espejo a verme de frente, pues es ese manto rojo que ya fué sudado en la grada en varios torneos y campeonatos. Orgullosamente ya tiene varios títulos en la espalda.

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Eso es lo asombroso,  el amor no termina, el amor sigue por ver tu escudo y los colores, por ver El Trébol lleno de rojo y azul. Me apresuro y alisto, casi de inmediato mi madre hace la pregunta…. ¿Hijo, quieres desayunar o comer algo?, pero el éxtasis me domina, le digo “No gracias Madre” y me voy como muchas veces con un tremendo vacío en el estómago que únicamente se logra llenar cuando el escarlata salta a la cancha. Al llegar al mítico me saluda el señor que vende camisolas en la calle,  así como mi gran amigo que vende papalinas y malanga. Esta es la ceremonia que hago desde hace más de 15 años. Todo ocurre casi repetidamente, parar a saludar a la familia de doña Filo (Q.E.P.D.), ver el rostro y saludar a los rojos de antaño como don Julio Fuentes (Interquetzal) por su carácter tan extrovertido,  a doña Julita de Silva bajando con cuidado las gradas, a don Hiber con su famosa y simbólica bandera gigante. Hay muchos más que desconozco sus nombres, de algunos se de sus apodos, nos vemos, nos sonreímos, nos saludamos y a veces hasta nos abrazamos  tan efusivamente como que sí se tratara de una típica reunión familiar especial, como aquellas que se dan en un cumpleaños o navidad cuando te encuentras con aquel amigo de la infancia o el familiar más querido  que tenías muchos, pero muchos años de no verle.

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Ya al estar más cerca de MI CASA ROJA veo como la hinchada loca por el rojo carmesí empieza a refrescarse desde muy temprano, lo hacen para estar al máximo con sus sentimientos y poder alentar con ese famoso “extra” que se ponen para motivar al primer equipo. Más adelante me reúno con los de siempre, para tomar o “curar” con las respectivas bebidas hidratantes y energizantes que desde la tragedia del entonces Mateo Flores ya no se pueden consumir en el interior. Ya adentro del Manuel Felipe Carrera nos juntamos todos, habemos jóvenes, respetables señores, elegantes señoras, guapísimas señoritas, niños, niñas y familias completas. Ahí donde se confunden los de la vieja guardia, los de antaño y la nueva sangre roja, ahí donde somos de todos los rincones de la Ciudad o del país, de cualquier zona de la capital, de una aldea o municipio, de diferentes etnias y de diferentes creencias. En esa grada habemos de todo pero lo que nos une es el color y amor al equipo más grande que hubo, que hay y que seguirá siéndolo.

Una de las cosas maravillosas que me llaman mucho la atención, que me agrada sobre manera es ver como las damas también ocupan un espacio especial en la grada, ellas le ponen tanto sentimiento que ver ese hermoso espectáculo femenino es un deleite que no se puede dejar de disfrutar,  ver a las damas con la camisola de Municipal es casi llegar a la perfección del hombre soltero que busca a la mujer ideal……………………….esta historia continuara.

Redacción Central / Fotografías de la producción de Rojomania.

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